Cogía el metro en Marqués de Vadillo con la intención de vovler a mi casa por Pirámides y Chamartín. Iba muy justo de tiempo para pillar el último de las 0.00. Tan justo que llegué un minuto tarde. El tren se notaba que acababa de pasar ya que salió gente de las puertas de acceso. Sin embargo, bajé al andén para confirmar en los horarios expuestos en los paneles de información.
No había duda, el tren de las 0.00 acababa de pasar. Sin embargo, todavía quedaba un tren en el sentido opuesto que finalizaba en P. Pío. Podría aprovecharlo para tomar luego la L10. Me cambié de andén para esperarlo. Cuando estaba entrando en la estación me fijo en el panel luminoso del Andén sentido Atocha estaban anunciando un tren con destino Chamartín. Tras un momento de indecisión decido volver a mi plan inicial aún sabiendas que podría ser un fallo del panel luminoso. Una persona me dijo que ya no quedaban trenes pero yo tenía curiosidad por saber qué iba a pasar. Además existía una remota posibilidad de que el último tren que finalizaba su recorrido en P. Pío a las 0.13 continuase su recorrido (de sueños también se vive, ¿no?).
Efectivamente el tren hizo su aparición por la vía a las 0.15 y llegué a Chamartín sin problemas a las 0.35. Cuando bajo las escaleras de acceso al vestíbulo de Metro, la puerta que accedía al mismo estaba cerrada. No me quedaba más remedio que dar la vuelta por el vestíbulo de Renfe. Toda la estación en penumbra. Un par de empleados haciendo labores de limpieza y nada más. Cuando voy a salir por un acceso, la puerta estaba cerrada. ¿Y ahora qué?
Un empleado me dijo que tenía que avisar a un vigilante jurado para que pudiese salir de la estación. Menos mal que estaban a la vista que si no...
En resumidas cuentas he montado en un tren que no existe y me ha dejado en una estación cerrada...
